La generación de Aceites Vegetales Usados no suele ser considerada como un grave problema ambiental; sin embargo, entre las consecuencias de su mala disposición se encuentra la posibilidad de su solidificación y adhesión en los desagües y la alteración de los tratamientos de efluentes. Una vez liberados a los cuerpos de agua, los aceites forman una película superficial que dificulta los procesos de intercambio de oxígeno, afectando la vida acuática.
La Ciudad de Buenos Aires establece su gestión por medio de la ley 1884. La misma se aplica a los siguientes establecimientos:

Comedores de hoteles;
Comedores escolares;
Comedores de hospitales y establecimientos geriátricos;
Comedores comunitarios;
Comedores de cárceles y establecimientos de detención de menores;
Comedores industriales;
Restaurantes;
Confiterías y bares;
Restaurantes de comidas rápidas, y Rotiserías.
Y todo establecimiento que genere, produzca, suministre, fabrique y/o venda aceites comestibles que han sufrido un tratamiento térmico de desnaturalización en su utilización en el territorio de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires

Con respecto a la generación doméstica, no existen leyes (como tampoco hay leyes para otros residuos peligrosos generados por los hogares).


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