
Dibujo. Algalita Marine Research Foundation
Es lo que se conoce oficialmente con el nombre de Giro Subtropical del Pacífico Norte, aunque Moore no tardaría en descubrir por qué los oceanógrafos lo designaban también con otro nombre: la Gran Mancha de Basura del Pacífico. El capitán Moore se había metido en el sumidero en el que acaba casi todo lo que va a parar al agua desde la mitad de los países de la costa del Pacífico, trazando lentas espirales hacia un creciente horror de excreciones industriales. Durante una semana, Moore y su tripulación se encontraron cruzando un mar del tamaño de un pequeño continente, cubierto de residuos flotantes. No era una situación muy distinta de la de un navío ártico atravesando bloques de hielo, salvo por el hecho de que los que flotaba a su alrededor era un esperpento de vasos, tapones de botellas, marañas de redes de pesca y sedales de monofilamento, fragmentos de envases de poliestireno, anillos de seis latas de bebida, globos deshinchados, trozos de envoltura transparente de bocadillos y bolsas de plástico fláccidas que desafiaban cualquier intento de contarlas.
El mundo sin nosotros, de Alan Weisman.
En la última semana se pudo leer en diferentes medios acerca de la nueva ley que regirá en la provincia de Buenos Aires, que solo permitirá el expendio de bolsas biodegradables. Esta norma, que tiene como objetivo “prohibir en todo el territorio de la Provincia de Buenos Aires, el uso de bolsas de polietileno y todo otro material plástico convencional, utilizadas y entregadas por supermercados, autoservicios, almacenes y comercios en general para transporte de productos o mercaderías” pretende forzar un cambio tecnológico hacia este nuevo tipo de material.
¿Cómo responderán los comerciantes? ¿Y los fabricantes? Para ver los resultados habrá que esperar dos años.
Proyecto de ley completo.
En la Ciudad de Buenos Aires habrá una nueva campaña para recolección de Aparatos Eléctricos y Electrónicos en desuso. Las personas que necesiten brindarle una disposición segura a estos residuos podrán hacerlo los días 20 y 21 de septiembre, de 10 a 18 horas, en los siguientes puntos de recepción:
- Barrancas de Belgrano (Av. Juramento y Av. Virrey Vertiz)
- Plaza Aristóbulo del Valle (Cuenca y Marco Sastre)
- Plaza Pueyrredon (Av. Rivadavia y Rivera Indarte)
- Plaza Mataderos (Lisandro de la Torre y Bragado
- Plaza Reina de Holanda (Olga Cossettini y Carola Lorenzini)
Qué se recibe:
- Equipos informáticos y de impresión (computadoras, notebooks, monitores, teclados, mouse, impresoras, fotocopiadoras).
- Equipos de conectividad (decodificadores, módems, hubs, switches, posnets).
- Equipos de telefonía fija y celular (teléfonos celulares, centrales telefónicas, faxes, telex).
- Equipos de audio y video (videocasseteras, DVDs, equipos de música, TV).
No se recibirán:
- Transformadores, pilas y baterías sueltas.
- Cartuchos de impresión y tonners
- Electrodomésticos de cocina y limpieza
- Lámparas
Más información en la Agencia de Protección Ambiental de la Ciudad de Buenos Aires.
Luego de ver tantas opiniones sobre el uso de bolsas plásticas, el diario Crítica también hace sus aportes. Por medio de su nota, entre otra información, nos enteramos de que en Argentina se consumen unas 10.000 millones de bolsas plásticas anuales, de las que solo se recicla un 10 %.
Por otro lado, hay gente que propone alternativas. En varios posts anteriores, habíamos visto un interesante proyecto en Puerto Madryn. Y también se comunicó con nosotros la consultora El viaje de Odiseo informando sobre su campaña No uso bolsas plásticas. Esta campaña también propone dejar de usar bolsas plásticas y pasar a unas más reutilizables bolsas de tela.
Cuando los Aceites Vegetales Usados (AVUs) son gestionados inadecuadamente, se generan varios efectos negativos, pueden contaminar cuerpos de agua y suelos, obstruyen cañerías cuando son arrojados en desagües cloacales y pluviales y tienen compuestos cancerígenos que constituyen un peligro cuando vuelven a ser ingresados al mercado para consumo humano.

Para afrontar esta problemática, el Centro de Cereales y Oleaginosas del INTI diseñó un programa que apunta a eliminar la alta contaminación que generan los AVUs, sometiéndolos a un proceso de purificación e industrialización, generando de este modo insumos que puedan incorporarse a distintos procesos de obtención de productos químicos.
Fuente y link.