En la Ciudad de Buenos Aires continúa la Campaña de recolección diferenciada de pilas y baterías en desuso. Aquellas personas que posean estos residuos podrán acercarse a los Centros de Gestión y Participación Comunal para disponerlos en recipientes adecuados y separarlos de la corriente de Residuos Sólidos Urbanos.

En una primera etapa, las pilas y baterías serán dispuestas en rellenos de seguridad aunque, a partir del 1 de febrero de 2009, se aplicará el concepto de “responsabilidad extendida del productor” y quienes fabriquen o importen estos elementos deberán implementar los respectivos planes de gestión integral y ofrecer a los vecinos al menos 10 puntos de recolección que aseguren una distribución equitativa en toda la Ciudad.

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Siguiendo con historias relacionadas a la gestión de Aceites Vegetales Usados, encuentro esta nota con el caso de una empresa de Massachussets que ha desarrollado un artefacto llamado Vegawatt. Este invento podría ayudar a los restaurantes a ahorrar dinero convirtiendo al aceite vegetal usado de las freidoras en combustible para producir electricidad y agua caliente.

El sistema puede proveer desde el 10 al 25% de la energía usada en un restaurante, generando ahorros en energía y reciclando el aceite residual en un proceso no tóxico y que no produce subproductos líquidos, de acuerdo a los informes de la compañía.

Hasta ahora, el sistema solo fue implementado en un restaurante, cuyo dueño afirma estar conforme con el funcionamiento del Vegawatt.

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Producir biodiesel a partir del reciclado de aceite comestible usado de una manera sustentable, tanto económica como energéticamente, es el proyecto de un equipo que coordinó el analista programador Hugo Capuya e integraron Matías Ribeiro, Gabriel Rodríguez y Matías Cornejo. El proyecto se propone un modelo productivo que toma como insumo un desperdicio y lo transforma en dos productos útiles que no generan desechos industriales: biodiesel para vehículos gasoleros y residuo con alto contenido de glicerol. También puede contribuir a preservar los cursos de agua, previniendo la contaminación y promoviendo las buenas prácticas ambientales para la disposición final del aceite.

Este biodiesel se obtiene mediante un proceso de transesterificación del aceite, conocido y utilizado en algunas ciudades del mundo, que pueden suministrar los grandes usuarios (comedores, restaurantes, fábricas, bares, etc.), acostumbrados a tirarlo a los conductos y desagües residenciales. Del proceso se obtiene, además, un residuo con alto contenido de glicerol, el cual puede reprocesarse para venderlo como artículo de limpieza.

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